MINREX llega tarde: indignación por la demora oficial ante la tragedia de los cubanos desaparecidos en Venezuela
Cuatro días de silencio del MINREX y el Gobierno de Cuba, mientras las familias buscaban respuestas
La reciente confirmación por parte del MINREX de la muerte de un ciudadano cubano tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio ha generado una ola de cuestionamientos y críticas tanto dentro como fuera de Cuba.
Para muchos familiares y observadores, la noticia llega demasiado tarde, después de varios días de incertidumbre, desesperación y denuncias públicas realizadas por los propios afectados.
Mientras miles de personas permanecían desaparecidas bajo los escombros y las redes sociales se llenaban de llamados de auxilio, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba mantuvo una postura de aparente desconocimiento sobre la situación de los ciudadanos cubanos en territorio venezolano.
La confirmación oficial del fallecimiento de Lupercio Adrián D’Pérez y Pando no solo evidencia la gravedad de la tragedia, sino que también pone bajo escrutinio la capacidad de reacción de las autoridades cubanas ante una emergencia humanitaria que involucraba a decenas de sus nacionales.
Las contradicciones del MINREX generan malestar
Uno de los aspectos que más ha indignado a las familias es la contradicción entre las declaraciones oficiales y la información que circulaba desde los primeros días del desastre.
El sábado posterior al terremoto, Ana Teresita González Fraga, directora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior del MINREX, afirmó públicamente que no existía confirmación oficial sobre cubanos heridos, fallecidos o desaparecidos.
Sin embargo, para ese momento ya circulaban numerosos reportes de familiares, amigos y organizaciones ciudadanas que alertaban sobre más de treinta cubanos cuyo paradero era desconocido.
Las redes sociales se convirtieron entonces en la principal fuente de información para los familiares, quienes compartían fotografías, nombres y ubicaciones de sus seres queridos con la esperanza de obtener alguna noticia.
La situación dejó una pregunta incómoda: ¿por qué fueron los ciudadanos quienes tuvieron que asumir la búsqueda y difusión de información mientras las instituciones oficiales permanecían en silencio?
Las familias encontraron respuestas antes que las autoridades
La falta de información oficial obligó a los familiares a movilizarse por sus propios medios.
El 27 de junio, familiares confirmaron el hallazgo sin vida de la niña cubana Vanessa Martínez y de su prima, ambas residentes en el edificio Coral Beach de Los Corales, en La Guaira.
La noticia fue difundida por allegados mucho antes de que existiera un reconocimiento formal por parte de las autoridades cubanas.
Mientras tanto, Dayan Martínez, hermano de Vanessa, continúa desaparecido bajo los escombros.
Casos similares se repiten entre varias familias cubanas afectadas por el desastre. Entre los desaparecidos figuran médicos, profesionales de la salud, entrenadores deportivos y familias enteras que emigraron a Venezuela en busca de mejores oportunidades económicas.
La ayuda cubana también llegó con retraso
Otro punto que ha generado críticas es el tiempo que tardó Cuba en enviar ayuda especializada.
A diferencia de otros países que movilizaron equipos de rescate en las primeras horas posteriores al terremoto, la Brigada Especial de Salvamento y Rescate cubana fue enviada aproximadamente cuatro días después de ocurrida la catástrofe.
En escenarios de colapso estructural, los expertos coinciden en que las primeras 72 horas son cruciales para encontrar sobrevivientes. Cada hora de retraso reduce considerablemente las probabilidades de rescatar personas con vida.
La demora ha alimentado cuestionamientos sobre la prioridad que las autoridades otorgaron a una tragedia que afectaba directamente a cientos de ciudadanos cubanos residentes en Venezuela.
Una tragedia de proporciones históricas
El doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 registrado en Venezuela ha sido catalogado como el más potente ocurrido en el país desde 1900.
Las cifras continúan siendo estremecedoras. Más de 1.450 personas han perdido la vida, miles han resultado heridas y decenas de miles permanecen desaparecidas.
La plataforma ciudadana Encuéntralos registraba más de 77.000 personas sin localizar, reflejando la dimensión de una emergencia que todavía está lejos de concluir.
En medio de ese panorama, numerosas familias cubanas continúan esperando noticias de sus seres queridos.
Las redes sociales estallan contra el régimen
Las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar tras el reconocimiento oficial de la primera víctima cubana.
Muchos usuarios cuestionaron la lentitud del MINREX para ofrecer información clara y actualizada, mientras otros denunciaron que el gobierno reaccionó únicamente cuando la presión pública ya era imposible de ignorar.
Comentarios recurrentes señalaban que las familias llevaban días publicando listas de desaparecidos, organizando cadenas de búsqueda y compartiendo datos que las autoridades parecían incapaces de confirmar.
Otros usuarios recordaron que miles de profesionales cubanos han emigrado o permanecido en Venezuela después de cumplir misiones oficiales, lo que hace aún más relevante la necesidad de una respuesta rápida y efectiva ante emergencias de esta magnitud.
La percepción generalizada entre numerosos internautas es que el aparato estatal volvió a actuar con lentitud frente a una crisis que exigía transparencia, coordinación y una comunicación constante con los familiares.
La deuda pendiente con las familias cubanas
Más allá de las cifras y de los comunicados oficiales, la tragedia deja una interrogante difícil de responder para las autoridades cubanas.
¿Por qué tuvieron que pasar varios días para que el MINREX reconociera públicamente la existencia de víctimas cubanas cuando familiares y organizaciones ciudadanas ya venían documentando los casos?
Mientras continúan las labores de búsqueda en Venezuela, decenas de familias cubanas siguen esperando respuestas concretas.
La tragedia también ha puesto en evidencia las limitaciones de una gestión consular que, según numerosas críticas, reaccionó tarde ante uno de los desastres más graves que han afectado a la comunidad cubana en el exterior en los últimos años.
La esperanza de encontrar sobrevivientes sigue viva, pero también crece el reclamo de transparencia, rapidez y responsabilidad por parte de quienes tienen la obligación de proteger e informar a los ciudadanos cubanos fuera de la isla.
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