Crisis en la salud cubana: pacientes de hemodiálisis denuncian que ni siquiera tienen un colchón para descansar
Una denuncia que expone la precariedad y una crisis detrás de un tratamiento vital
Una nueva denuncia publicada en redes sociales vuelve a poner el foco sobre la Crisis del sistema sanitario cubano.
Esta vez, la situación afecta a pacientes sometidos a hemodiálisis del municipio Amancio, en la provincia de Las Tunas, quienes, según la publicación de la usuaria Yusi Dávila Almanza, estarían obligados a pasar la noche en camas sin colchones después de recibir un tratamiento del que depende su supervivencia.
En su publicación, Dávila Almanza describe la situación de pacientes que cada martes acuden a la sala G3, cubículo 3, del hospital Ernesto Che Guevara.
Su denuncia plantea una pregunta tan sencilla como difícil de responder: ¿cómo puede considerarse una atención digna para un paciente que acaba de someterse a hemodiálisis obligarlo a descansar sobre una cama sin colchón?
La denuncia incluye imágenes que, según la autora de la publicación, muestran las condiciones en las que estos pacientes deben pasar la noche.
Después de la máquina, comienza otra batalla
La hemodiálisis no es un tratamiento cualquiera. Los pacientes con insuficiencia renal avanzada necesitan acudir periódicamente a un centro médico para que una máquina filtre la sangre y elimine sustancias y líquidos que sus riñones ya no pueden eliminar adecuadamente.
En el caso de los pacientes de Amancio, la situación tiene además un componente logístico importante. En 2016, el diario oficialista Granma informó que los residentes de este municipio debían recorrer alrededor de 90 kilómetros tres veces por semana para recibir el tratamiento.
Por eso, cuando estos pacientes necesitan permanecer ingresados después de la sesión, las condiciones de descanso adquieren una importancia todavía mayor.
No se trata de exigir lujos. Se trata de algo elemental: una cama con colchón donde un paciente pueda descansar dignamente después de un procedimiento médico agotador.

Las imágenes publicadas por una cubana, muestra a pacientes de hemodiálisis que son internados en el hospital de Amancio Rodrigues en las Tunas en camas sin colchón
La denuncia de Yusi Dávila
En su publicación, Yusi Dávila Almanza asegura que los pacientes de hemodiálisis regresan regularmente al hospital y encuentran que no disponen de colchones para descansar durante la noche.
La autora cuestiona directamente la situación y pide a los usuarios de las redes sociales que saquen sus propias conclusiones.
Su mensaje refleja, además, una sensación de abandono: mientras los pacientes enfrentan carencias básicas, considera que quienes toman las decisiones no experimentarían las mismas dificultades.
La denuncia debe entenderse como un testimonio publicado en redes sociales y no como una investigación independiente que permita verificar cada una de sus afirmaciones.
Sin embargo, las condiciones descritas encajan dentro de un conjunto más amplio de dificultades que han sido denunciadas en diferentes puntos del sistema sanitario cubano.
Las dificultades no terminan en Amancio
El caso de Las Tunas no aparece aislado. En abril de 2026, CiberCuba reportó otra denuncia relacionada con pacientes de hemodiálisis en la provincia de Las Tunas.
En aquella ocasión, una madre de Puerto Padre denunció dificultades con el transporte destinado a pacientes que necesitan este tratamiento y advirtió sobre el riesgo que supondría la interrupción del servicio, mostrando la crisis que viene de atras.
Meses antes, en Santiago de Cuba, pacientes de hemodiálisis enfrentaron retrasos en sus tratamientos debido a problemas relacionados con la disponibilidad de sal necesaria para el funcionamiento de la planta de desinfección del hospital Juan Bruno Zayas.
El mismo reporte señaló que posteriormente fueron entregados 100 colchones al hospital santiaguero, una medida que generó opiniones divididas entre los usuarios de las redes sociales, algunos de los cuales cuestionaron que ese tipo de acciones resolviera los problemas estructurales de la institución.
Los casos son diferentes, pero todos terminan apuntando hacia una misma preocupación: la creciente dificultad para garantizar condiciones básicas alrededor de tratamientos médicos que no pueden ser interrumpidos.
El contraste entre los anuncios oficiales y las denuncias ciudadanas
El panorama resulta todavía más llamativo cuando se compara con los anuncios oficiales. En febrero de 2026, medios oficiales de Las Tunas informaron que estaba garantizado el transporte para los pacientes que reciben hemodiálisis en la provincia.
También se anunció que algunos pacientes serían ingresados en hospitales durante determinadas situaciones para garantizar la continuidad del tratamiento.
La propia prensa oficial ha destacado que la provincia cuenta con servicios destinados a atender a pacientes renales y que el sistema busca proteger la continuidad de estos tratamientos.
Pero una cosa es garantizar que el paciente llegue a la máquina. Otra muy distinta es garantizar todo lo que necesita antes, durante y después del tratamiento.
Una cama sin colchón puede parecer un problema menor desde una oficina administrativa. Para un paciente que acaba de someterse a hemodiálisis, puede representar una experiencia de abandono y falta de dignidad.

Las redes sociales se han convertido en una sala de denuncias
Cada vez con mayor frecuencia, los ciudadanos cubanos recurren a Facebook y otras redes sociales para mostrar problemas que, según ellos, no encuentran respuesta por las vías institucionales.
Las reacciones ante este tipo de denuncias suelen dividirse entre quienes expresan indignación por las condiciones de los hospitales, quienes responsabilizan a las autoridades y quienes recuerdan que médicos y trabajadores sanitarios también enfrentan enormes carencias.
En el caso de los pacientes de hemodiálisis, la preocupación suele ser todavía mayor porque se trata de personas cuya vida depende de recibir tratamiento de manera periódica.
La indignación expresada alrededor de estas denuncias puede resumirse en una idea recurrente: si el sistema no puede garantizar siquiera un colchón para un paciente renal después de una sesión de hemodiálisis, ¿Qué queda de la promesa de una salud pública gratuita y de calidad?
Al mismo tiempo, también aparecen comentarios que defienden al personal médico y de enfermería, señalando que los trabajadores de los hospitales no necesariamente son responsables de la falta de recursos.
Y ese matiz es importante. El problema denunciado no debería convertirse en un ataque contra los profesionales que trabajan en condiciones difíciles.
La pregunta fundamental apunta hacia la capacidad de las instituciones para garantizar recursos, infraestructura y condiciones dignas tanto para los pacientes como para quienes los atienden.
Una crisis que afecta a los más vulnerables
La Crisis del sistema sanitario cubano no puede medirse únicamente por la existencia o ausencia de determinados medicamentos o equipos.
También debe medirse por las condiciones en que una persona enferma recibe atención.
Un paciente renal no eligió necesitar hemodiálisis. No eligió viajar decenas de kilómetros para recibir tratamiento. No eligió permanecer ingresado. Y mucho menos eligió dormir sobre una cama sin colchón.
Por eso, las imágenes divulgadas por Yusi Dávila Almanza han generado una pregunta que trasciende el caso particular de Amancio:
¿En qué momento las carencias dejaron de ser excepcionales para convertirse en parte de la rutina hospitalaria?
No se trata de lujo, sino de dignidad
La discusión debería empezar por algo mucho más básico que las estadísticas. Un colchón no es un lujo. Una cama en condiciones adecuadas no es un privilegio.
Descansar después de recibir un tratamiento médico tampoco debería considerarse una exigencia extraordinaria.
Para un paciente sometido a hemodiálisis, disponer de un espacio digno para recuperarse debería formar parte de los estándares mínimos de atención.
La denuncia de Yusi Dávila Almanza vuelve a colocar esta cuestión sobre la mesa y deja una imagen difícil de ignorar: personas enfermas que necesitan tratamiento para continuar viviendo y que, después de pasar por una máquina de hemodiálisis, tienen que enfrentarse a otra prueba: encontrar dónde y cómo descansar.
La pregunta que queda abierta
Las autoridades sanitarias de Las Tunas han informado en diferentes momentos sobre medidas destinadas a garantizar el transporte y la continuidad de la atención a los pacientes de hemodiálisis.
Sin embargo, la denuncia de Yusi Dávila plantea un problema diferente y muy concreto: las condiciones de hospitalización y descanso de estos pacientes en Amancio, lo que demuestra una enorme crisis del sistema hospitalario.
La pregunta ahora corresponde a las autoridades responsables:
¿Por qué pacientes que dependen de un tratamiento vital estarían siendo alojados en camas sin colchones?
Y, sobre todo: ¿Cuándo se solucionará? Porque detrás de cada denuncia hay personas. Hay pacientes, hay familias, y hay vidas que dependen de que el sistema funcione.
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