Garry Kaspárov bajo amenaza: la trama que apunta a una red vinculada al Kremlin y que involucró a cubanos
Kaspárov y un supuesto plan de asesinato que llegó hasta Estados Unidos
Garry Kaspárov, excampeón mundial de ajedrez y una de las voces más conocidas de la oposición rusa a Vladimir Putin, habría sido incluido entre los objetivos de una operación atribuida por las autoridades estadounidenses a una red vinculada con los servicios de inteligencia rusos.
La información, revelada por El Mundo, señala que durante el verano de 2026 las autoridades estadounidenses alertaron a Kaspárov de que era considerado un objetivo y le proporcionaron protección especial.
La revelación adquiere especial relevancia porque el supuesto operativo no se habría limitado a Europa. De acuerdo con la investigación estadounidense, la denominada Red RIS habría desarrollado actividades de vigilancia, sabotaje y planificación de asesinatos en distintos países, incluyendo intentos de reclutamiento dentro de Estados Unidos.
El caso ha abierto nuevamente el debate sobre el alcance de las operaciones de inteligencia rusas contra opositores exiliados y sobre la posibilidad de que estas actividades hayan llegado a territorio estadounidense.
Una red investigada por Estados Unidos
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó en septiembre una acusación contra cinco personas a las que vincula presuntamente con la llamada Red RIS, descrita en el documento judicial como una estructura relacionada con los servicios de inteligencia de la Federación Rusa.
Los acusados son los ciudadanos rusos Yuri Khrameev y su hijo Kirill Khrameev; los ciudadanos cubanos Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, conocido como “Viking”; y el venezolano Ángel Eduardo Castro.
Según la acusación, todos fueron señalados por conspiración para financiar terrorismo, mientras que tres de ellos enfrentan además cargos relacionados con una presunta conspiración para cometer asesinatos por encargo.
Los cinco permanecen fuera de custodia estadounidense y, según los documentos citados por las autoridades, se encuentran en Rusia.
Rusia planificó matar a Kasparov y a otros disidentes este verano en EEUU https://t.co/2mDHBXt1ha pic.twitter.com/pcNaQeJf1H
— EL MUNDO (@elmundoes) September 30, 2026
Es importante subrayar que se trata de acusaciones judiciales, no de condenas. La responsabilidad penal de los imputados deberá establecerse mediante el correspondiente proceso judicial.
El papel de los cubanos dentro de la operación
Uno de los elementos que más atención ha generado es precisamente la presencia de dos ciudadanos cubanos dentro de la estructura investigada.
La acusación estadounidense identifica a Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez como integrantes de la red.
Según las investigaciones citadas por medios internacionales, Durruthy habría participado en actividades de reclutamiento relacionadas con operaciones de sabotaje en Europa, mientras Delgado Suárez habría desempeñado funciones de reclutamiento relacionadas con posibles acciones en territorio estadounidense.
La información publicada sobre el caso señala además que Durruthy habría estado relacionado con operaciones de sabotaje contra objetivos vinculados a Ucrania en Europa.
Delgado Suárez, por su parte, aparece relacionado con los esfuerzos para encontrar colaboradores capaces de realizar labores de vigilancia y potencialmente acciones violentas contra disidentes rusos.
Sin embargo, existe una distinción fundamental que no debe perderse de vista: la acusación estadounidense no atribuye al Gobierno cubano responsabilidad en esta trama. De hecho, autoridades cubanas rechazaron cualquier vínculo del Estado con las actividades investigadas.
Por tanto, hablar de la participación de “cubanos” en la investigación es diferente de afirmar que Cuba como Estado participó en ella.
Kaspárov no habría sido el único objetivo
La investigación apunta a que Kaspárov no habría sido el único opositor ruso bajo vigilancia.
Otro de los objetivos habría sido Ilya Ponomarev, antiguo diputado de la Duma Estatal rusa, identificado en los documentos judiciales estadounidenses como “Víctima número 1”. Según las informaciones difundidas, se habría ofrecido una recompensa de hasta 40.000 dólares para eliminarlo.
Un colaborador reclutado en Estados Unidos habría realizado labores de vigilancia y tomado fotografías y vídeos de lugares relacionados con Ponomarev en Washington, pero posteriormente se habría negado a participar directamente en el asesinato.
La investigación también apunta a posibles planes contra opositores rusos en Lituania. Entre los nombres relacionados con esas investigaciones aparecen Ivan Tyutrin y Ruslan Gabbasov, aunque los documentos no permiten afirmar de manera definitiva que alguno de ellos fuera la persona concreta destinada a ser asesinada en Vilna.
Del espionaje y la vigilancia al asesinato por encargo
Uno de los aspectos más inquietantes del caso es la supuesta metodología utilizada.
De acuerdo con la acusación estadounidense, la Red RIS habría buscado construir una cadena de intermediarios para separar a quienes presuntamente organizaban las operaciones de las personas que finalmente realizarían las acciones.
En el caso estadounidense investigado, los colaboradores debían obtener información sobre los objetivos antes de intentar avanzar hacia una eventual operación violenta. La Fiscalía sostiene que la red habría recurrido a personas residentes dentro de Estados Unidos para realizar tareas de vigilancia.
La investigación también describe intentos de reclutamiento para operaciones contra objetivos en Europa, lo que, según los fiscales, demuestra una estructura que no habría limitado sus actividades a un solo país.
¿Por qué Kaspárov?
La trayectoria política de Kaspárov ayuda a entender por qué su nombre aparece en este contexto.
El antiguo campeón mundial de ajedrez abandonó Rusia y se convirtió en uno de los críticos más conocidos del Kremlin. Desde el exterior ha mantenido una actividad política intensa y ha defendido posiciones abiertamente críticas con Putin y con la política exterior rusa.
Las autoridades rusas lo han incluido en diferentes listas oficiales y, en 2026, su nombre fue incorporado también a una lista internacional de personas buscadas, según informaciones publicadas tras la investigación.
Su perfil internacional, su presencia en Estados Unidos y su actividad política lo han convertido en una de las figuras más visibles de la oposición rusa en el exilio.
Una nueva dimensión de la represión transnacional
Más allá de la identidad de las personas involucradas, el caso plantea una cuestión de alcance internacional: hasta dónde pueden extenderse las operaciones dirigidas contra opositores políticos que viven fuera de su país.
Estados Unidos sostiene que la red investigada habría intentado reclutar personas dentro de su propio territorio para realizar vigilancia y asesinatos.
El Departamento de Justicia calificó la investigación como parte de una estructura internacional que habría desarrollado operaciones en Estados Unidos y Europa.
El caso también llega después de otros episodios atribuidos por gobiernos occidentales y organismos de seguridad a operaciones rusas contra opositores y desertores en el extranjero.
Esos antecedentes han alimentado las preocupaciones sobre la llamada represión transnacional, término utilizado para describir acciones de gobiernos destinadas a perseguir o intimidar a opositores más allá de sus fronteras.
¿Qué ha respondido Rusia?
El Kremlin ha rechazado las acusaciones. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, señaló que Moscú no consideraba necesario comentar las denuncias mientras no se presentaran pruebas que Rusia considerara creíbles y hechos tangibles.
Rusia ha negado históricamente acusaciones similares relacionadas con operaciones de asesinato en el extranjero.
Por otra parte, las autoridades estadounidenses sostienen que la acusación está respaldada por una investigación criminal y por evidencias incorporadas al expediente judicial.
La diferencia entre ambas posiciones será un elemento central a medida que avance el proceso.
Las redes sociales reaccionan al caso Kaspárov
La noticia también generó una rápida reacción en redes sociales, especialmente entre usuarios relacionados con el mundo del ajedrez y seguidores de la oposición rusa.
En Reddit, una publicación que difundió la noticia acumuló rápidamente cientos de votos positivos y numerosos comentarios.
Algunos usuarios expresaron preocupación por la seguridad de Kaspárov, mientras otros hicieron referencia a su conocida posición crítica frente al Kremlin. También aparecieron comentarios irónicos utilizando términos del ajedrez para referirse al supuesto complot.
En el ámbito cubano, medios como CiberCuba y CubaHeadlines destacaron especialmente la presencia de los dos ciudadanos cubanos entre los cinco acusados. Estos medios también recogieron la reacción de la viceministra cubana de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, quien negó vínculos del Gobierno cubano con la operación.
Las reacciones muestran además que la noticia tiene una dimensión que trasciende a Rusia y Estados Unidos: la participación de ciudadanos latinoamericanos, y particularmente de dos cubanos, ha convertido el caso en un asunto de interés para la opinión pública de la región.
Un caso que todavía debe pasar por los tribunales
La historia revelada alrededor de Kaspárov contiene elementos de enorme gravedad, pero también exige prudencia periodística.
Hasta ahora, lo que existe públicamente es una investigación y una acusación formal de la justicia estadounidense contra cinco personas. No existe todavía una sentencia que determine su culpabilidad.
Lo que sí está documentado es que Estados Unidos presentó cargos contra cinco individuos y que los fiscales sostienen que la red investigada estaba relacionada con los servicios de inteligencia rusos y buscaba desarrollar operaciones de vigilancia, sabotaje y asesinatos selectivos. Entre los acusados figuran dos ciudadanos cubanos y un ciudadano venezolano.
La identidad de Kaspárov como supuesto objetivo fue posteriormente revelada por El Mundo, mientras que las autoridades estadounidenses habían descrito inicialmente a una de las posibles víctimas sin identificarla públicamente. Esa diferencia entre el expediente judicial y la información periodística también debe mantenerse clara.
Un tablero internacional cada vez más complejo
El caso Kaspárov vuelve a colocar en primer plano una realidad que va mucho más allá del ajedrez: las disputas políticas entre Estados pueden proyectarse fuera de las fronteras nacionales y alcanzar a opositores, exiliados y comunidades migrantes.
La inclusión de dos cubanos entre los acusados añade una dimensión latinoamericana a una investigación que originalmente parecía centrada en la confrontación entre Moscú y sus opositores.
Por ahora, las preguntas fundamentales permanecen abiertas: ¿hasta dónde llegó realmente la operación?, ¿quién ordenó las acciones investigadas?, ¿qué nivel de coordinación existía dentro de la denominada Red RIS? y, sobre todo, ¿qué podrá demostrar la Fiscalía estadounidense ante los tribunales?
El próximo movimiento, en este tablero, ya no corresponderá a los jugadores clandestinos sino a la justicia.
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