Delincuencia en Cuba: hasta la infraestructura de ETECSA se convierte en objetivo de los ladrones
La denuncia de José L. Tan Estrada vuelve a poner la delincuencia en Cuba en el centro del debate
La delincuencia en Cuba vuelve a ocupar el centro de la conversación pública tras una denuncia realizada en redes sociales por el periodista independiente y exiliado político cubano José L. Tan Estrada, quien alertó sobre el deterioro de la seguridad ciudadana en la isla.
Según expuso el periodista a través de su cuenta de Facebook, la situación ha alcanzado niveles que resultan cada vez más alarmantes: los delincuentes no solo tendrían como objetivo viviendas, teléfonos, motocicletas o propiedades particulares, sino incluso instalaciones pertenecientes a empresas estatales.
El caso que ha generado mayor atención está relacionado con el presunto robo de componentes de una infraestructura perteneciente a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA).
La denuncia vuelve a abrir una pregunta que numerosos cubanos repiten actualmente dentro y fuera de la isla: ¿hasta dónde ha llegado la delincuencia en Cuba?
Cuando ni las instalaciones estatales parecen estar a salvo
Los hechos denunciados por Tan Estrada no aparecen aislados del contexto.
Durante los últimos meses se han reportado varios robos contra instalaciones de telecomunicaciones en Santiago de Cuba.
En junio de 2026, trabajadores de ETECSA denunciaron una serie de sustracciones y daños contra radiobases de la empresa estatal, dejando incluso a varias zonas sin cobertura móvil ni acceso a Internet.
Entre los incidentes reportados figuraron robos de paneles solares y otros componentes utilizados para mantener operativas instalaciones de telecomunicaciones.
Uno de los casos denunciados involucró la sustracción de cuatro paneles solares instalados en una infraestructura de ETECSA en Santiago de Cuba, en medio de una sucesión de hechos similares registrados en diferentes puntos de la ciudad.
Estos episodios tienen consecuencias que van mucho más allá del valor material de lo robado.
Cuando una infraestructura de telecomunicaciones resulta dañada o saqueada, miles de personas pueden quedarse sin telefonía móvil o conexión a Internet, servicios que en Cuba son esenciales para mantener la comunicación con familiares en el extranjero, realizar gestiones económicas o acceder a información.
La delincuencia crece en medio de una profunda crisis económica
La preocupación por la delincuencia ocurre en un contexto marcado por una prolongada crisis económica, escasez de productos básicos, inflación, apagones y un creciente deterioro de las condiciones de vida.
Para muchos ciudadanos, las dificultades económicas no justifican los robos ni la violencia, pero sí forman parte del contexto social en el que aumenta la percepción de inseguridad. La crisis también ha provocado la aparición de nuevos objetivos para los delincuentes.
Paneles solares, baterías, cables eléctricos, teléfonos móviles, motocicletas y otros artículos que anteriormente podían pasar desapercibidos se han convertido en bienes especialmente codiciados.
En una economía marcada por la escasez, cualquier objeto con posibilidad de ser vendido en el mercado informal puede transformarse rápidamente en objetivo de los ladrones.
Y cuando incluso las instalaciones estatales comienzan a sufrir robos de manera reiterada, la sensación de inseguridad entre la población aumenta todavía más.
Robos de teléfonos y estafas: otras denuncias que circulan en las redes
Las denuncias relacionadas con la delincuencia tampoco se limitan a la infraestructura estatal. En agosto de 2026, una ciudadana cubana denunció haber comprado un teléfono móvil que posteriormente fue identificado como robado.
Según su testimonio, cuando intentó presentar una denuncia ante las autoridades, aseguró que no pudo completar el trámite debido a problemas con la electricidad y el sistema informático.
El caso provocó una amplia discusión en las redes sociales sobre la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la compra y venta de teléfonos usados y las dificultades que enfrentan las víctimas para obtener una respuesta rápida.
De acuerdo con información citada por medios independientes, el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana documentó miles de delitos verificados durante 2025, con los robos ocupando una parte significativa de los casos reportados.
Aunque las estadísticas sobre criminalidad en Cuba son difíciles de contrastar debido a la limitada disponibilidad de datos oficiales actualizados y transparentes, las denuncias ciudadanas que circulan diariamente en redes sociales reflejan una creciente preocupación.
Los ciudadanos comienzan a organizarse ante la sensación de desprotección
Uno de los fenómenos que más llama la atención es la creciente participación de los propios ciudadanos en la captura o vigilancia de presuntos delincuentes.
En Camagüey, vecinos lograron detener recientemente a uno de los supuestos intrusos que habría ingresado a una vivienda durante la madrugada. El incidente fue difundido en redes sociales y también estuvo vinculado a publicaciones realizadas por José Luis Tan Estrada.
Según los testimonios recogidos en torno al caso, los vecinos afirmaron haber solicitado la presencia policial sin recibir una respuesta inmediata, lo que alimentó el debate sobre la capacidad de las autoridades para responder ante situaciones de este tipo.
Estas situaciones reflejan una preocupación creciente.
Cuando los ciudadanos sienten que deben organizarse por sí mismos para vigilar sus barrios o detener a presuntos delincuentes, la sensación de seguridad comienza a deteriorarse de manera profunda.
Sin embargo, especialistas y activistas también advierten sobre los riesgos de que la población intente aplicar justicia por su propia cuenta, pues la ausencia de procedimientos legales puede terminar generando nuevos episodios de violencia.
Las redes sociales reaccionan: “Ya no se puede dejar nada solo”
La denuncia sobre el robo de componentes pertenecientes a ETECSA ha provocado numerosas reacciones en las redes sociales.
Entre los comentarios más frecuentes aparecen expresiones de preocupación por la creciente inseguridad y testimonios de personas que aseguran haber sido víctimas de robos o conocer casos similares.
Para muchos usuarios, el hecho de que los delincuentes se atrevan a atacar instalaciones estatales representa una señal del deterioro de la situación.
Otros señalan que los robos de paneles solares, cables y equipos tecnológicos se han vuelto cada vez más frecuentes debido al valor que estos artículos pueden alcanzar en el mercado informal.
También existe indignación entre quienes consideran que estos actos terminan perjudicando principalmente a la población.
En el caso de las instalaciones de ETECSA, los daños no afectan únicamente a la empresa estatal. Las consecuencias pueden sentirse directamente en comunidades enteras que pierden cobertura telefónica o conexión a Internet.
Las redes sociales se han convertido, además, en uno de los principales espacios donde los cubanos denuncian hechos delictivos que, en muchas ocasiones, no aparecen reflejados en los medios oficiales.
Una delincuencia cada vez más visible
El aumento de las denuncias ciudadanas no significa necesariamente que todos los delitos reportados en redes sociales puedan ser verificados de forma independiente. Pero sí revela algo importante: la delincuencia se ha convertido en una preocupación cotidiana para un número creciente de cubanos.
Las publicaciones sobre robos de viviendas, teléfonos, motocicletas, paneles solares y equipos eléctricos aparecen con frecuencia en Facebook, grupos comunitarios y otras plataformas digitales.
La visibilidad de estos casos contrasta con la escasa información pública y sistemática disponible sobre los niveles reales de criminalidad en el país.
Esta falta de transparencia alimenta aún más la incertidumbre. Los ciudadanos conocen lo que ocurre en sus barrios. Lo ven, lo comentan, y ahora también lo graban y lo publican.
¿Qué está ocurriendo realmente en Cuba?
La denuncia divulgada por José L. Tan Estrada se suma a una larga lista de testimonios y reportes ciudadanos que reflejan la preocupación por la delincuencia en Cuba.
El robo de componentes de instalaciones de ETECSA es especialmente simbólico porque demuestra que los delincuentes pueden dirigirse incluso contra infraestructuras que resultan esenciales para la comunicación de miles de personas.
Mientras continúan la crisis económica, los apagones, la escasez y el deterioro de los servicios públicos, la inseguridad se convierte en un problema adicional para una población que ya enfrenta enormes dificultades cotidianas.
La pregunta ahora no es únicamente quién está robando.
La pregunta más profunda es por qué la delincuencia parece ganar cada vez más espacio en una sociedad donde la población reclama mayor seguridad, respuestas institucionales y soluciones reales.
Porque cuando los ladrones pueden llevarse equipos, paneles o componentes de una empresa estatal y dejar sin comunicación a comunidades enteras, el problema deja de ser una simple estadística.
Se convierte en un síntoma.
Y ese síntoma revela una realidad que cada vez más cubanos están denunciando públicamente: la delincuencia en Cuba ya no puede seguir siendo ignorada.
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