Crisis energética en Cuba: un nuevo colapso del sistema eléctrico agrava el descontento nacional
La lenta recuperación del servicio vuelve a exponer la crisis por el deterioro de la infraestructura eléctrica de la isla
La crisis del sistema eléctrico cubano volvió a quedar en evidencia tras la caída del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) registrada durante las primeras horas de la mañana, un incidente que provocó interrupciones del servicio en distintos territorios del país y obligó a las autoridades a iniciar un proceso de recuperación gradual de la red.
Aunque la Unión Eléctrica (UNE) informó posteriormente que varias zonas comenzaban a recuperar el suministro de manera progresiva, el nuevo colapso reavivó las críticas sobre el estado de la infraestructura energética de Cuba.
el SEN cubano, es considerado por numerosos especialistas como una de las más deterioradas de América Latina debido a décadas de escasa inversión y mantenimiento insuficiente.
Una infraestructura al límite de su capacidad
Los apagones han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en parte de la vida cotidiana de millones de cubanos.
Desde hace varios años, el Sistema Eléctrico Nacional enfrenta constantes averías, salidas imprevistas de unidades generadoras y déficits de combustible que reducen significativamente la capacidad de generación.
Entre las plantas más problemáticas se encuentran la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, y la Central Termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton), en Holguín.
Ambas instalaciones han permanecido repetidamente fuera de servicio debido a roturas, mantenimientos de emergencia y fallas técnicas que afectan de manera recurrente la estabilidad del sistema.
Cada vez que una de estas centrales deja de operar, el déficit de generación aumenta considerablemente, obligando a aplicar largos apagones programados o provocando interrupciones imprevistas como la ocurrida este lunes.
Décadas de falta de mantenimiento pasan factura
Ingenieros y especialistas energéticos han señalado durante años que buena parte de las termoeléctricas cubanas opera con equipos cuya vida útil fue ampliamente superada.
Muchas de estas instalaciones fueron construidas entre las décadas de 1970 y 1980 y requieren modernizaciones profundas que, según diversos análisis, no se realizaron de manera sostenida durante décadas.
La acumulación de reparaciones parciales, la escasez de piezas de repuesto, las dificultades financieras del país y la obsolescencia tecnológica han convertido al sistema eléctrico en una infraestructura extremadamente vulnerable.
Como consecuencia, las averías mayores se producen con frecuencia, afectando tanto la generación como la transmisión de electricidad.
Los parques fotovoltaicos aún no logran estabilizar el sistema
En los últimos meses, el Gobierno cubano ha impulsado la construcción de parques fotovoltaicos como parte de su estrategia para diversificar la matriz energética.
Sin embargo, diversos especialistas advierten que la energía solar, aunque representa una alternativa importante para el futuro, no puede sustituir por sí sola la capacidad firme que actualmente aportan las grandes termoeléctricas.
La generación fotovoltaica depende de las condiciones climáticas y únicamente produce electricidad durante las horas de mayor radiación solar, por lo que continúa siendo necesario contar con un sistema térmico estable que garantice el suministro durante la noche y en los períodos de mayor demanda.
Por ello, numerosos analistas consideran que los nuevos parques solares, si bien pueden contribuir a reducir parcialmente el déficit energético, no resolverán por sí solos la crisis estructural que afecta al Sistema Eléctrico Nacional mientras persistan los problemas en las principales plantas generadoras.
El desespero crece entre la población cubana
Cada nuevo apagón incrementa el malestar social en una población que lleva años enfrentando cortes eléctricos diarios que, en muchas provincias, superan las diez o incluso las quince horas.
Las interrupciones del servicio afectan prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana:
- conservación de alimentos;
- funcionamiento de hospitales y policlínicos;
- acceso al agua potable;
- telecomunicaciones;
- producción industrial;
- actividad comercial;
- educación y trabajo.
Para miles de familias, la falta de electricidad también implica noches de intenso calor, imposibilidad de cocinar con equipos eléctricos y pérdidas económicas por el deterioro de alimentos refrigerados.
Las redes sociales vuelven a convertirse en un espacio de protesta
Tras conocerse el nuevo colapso del sistema eléctrico, las redes sociales se llenaron rápidamente de comentarios de ciudadanos expresando frustración, indignación y cansancio.
Numerosos usuarios cuestionaron que los apagones continúen agravándose pese a los reiterados anuncios oficiales sobre inversiones y supuestas mejoras en el sistema energético.
Otros criticaron la falta de soluciones duraderas, señalando que cada reparación parece ofrecer únicamente una estabilidad temporal antes de que vuelva a producirse una nueva avería.
También abundaron publicaciones en las que ciudadanos compartían fotografías de barrios completamente a oscuras, denunciaban las afectaciones al comercio y lamentaban las dificultades para atender a personas mayores, niños y pacientes con enfermedades que dependen del suministro eléctrico.
Una crisis que refleja problemas estructurales
El nuevo colapso del Sistema Eléctrico Nacional vuelve a evidenciar que la crisis energética en Cuba trasciende una avería puntual.
La repetición de fallas en las principales termoeléctricas, el envejecimiento de la infraestructura, la falta de mantenimiento acumulada durante décadas y la insuficiente capacidad de generación continúan limitando la estabilidad del servicio eléctrico.
Mientras las autoridades anuncian recuperaciones graduales después de cada incidente, millones de cubanos siguen enfrentando una realidad marcada por apagones prolongados, incertidumbre y un creciente desgaste social.
A corto plazo, los expertos coinciden en que la estabilidad del sistema dependerá de la disponibilidad de las principales centrales térmicas y del éxito de las reparaciones en curso.
Sin embargo, sin una modernización integral de la infraestructura energética y una estrategia sostenible de inversión y mantenimiento, la crisis eléctrica seguirá siendo uno de los principales desafíos que enfrenta Cuba.
Fuentes consultadas
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