Cuba, el país que nunca duerme
Crónica de Cuba un país que vive en vela
Ayer pregunté a medianoche cuántos seguíamos despiertos y por qué. Me gusta entender lo que vive mi gente y lo que piensa, estar en la piel de cada uno.
Las respuestas no fueron pocas, ni vagas, ni banales. Fueron un eco profundo de la angustia diaria. La sinfonía de desvelos que atraviesa la isla de punta a cabo. La Cuba real no duerme. NO PUEDE, el régimen tampoco nos lo permite.
Despierta aún… justo 12 horas de apagón y ni un solo segundo de libertad. Porque en este país no se apaga solo la luz, se apaga el alma, la dignidad, el futuro.
En Artemisa, una madre espera que amanezca para ver cómo enfrenta millones de problemas con su familia. En Santa Clara, otra piensa en su hija que cruzó sola una selva y ahora lucha por sobrevivir en un país ajeno.
En una sala hospitalaria, una mujer lleva 12 días ingresada esperando una operación sin fecha, con dolor constante, sin garantías de nada.
A esa hora, la hora en que los países normales duerme, en Cuba solo se puede pensar en lo urgente: ¿qué comerán mañana mis hijos? ¿Cómo cocino sin gas? ¿Cómo llego al trabajo si no hay transporte? ¿Cómo consigo una medicina? ¿Con qué le pago la medicina a mi abuelo?
Y lo más duro: ¿hasta cuándo?
Un padre piensa en el examen de su hijo, una abuela en las medicinas que no existen, otra madre en los zapatos que no puede comprar. Un trabajador no puede sacar el dinero de su tarjeta porque lleva cuatro meses sin acceso a Telebanca.
Mientras tanto, el verano cae como plomo sobre casas sin ventilador, niños sin alimentos y adultos al borde de un ataque de nervios.
Un pueblo agotado.
Un país exhausto.
Un insomnio colectivo que no se cura con pastillas, sino con libertad.
Muchos escriben desde la distancia, desde el exilio forzado, cargando la culpa de haber escapado y el dolor de no poder abrazar a los suyos. Otros no tienen siquiera con qué escribir.
Algunos ya ni sueñan, duermen con los ojos abiertos, sobreviviendo entre mosquitos, calor, tristeza, hambre y represión.
Las preocupaciones son tantas que no hay espacio en la almohada. Se arrastran por el cuerpo, se instalan en el pecho.
En Cuba, dormir es un lujo y despertar es una condena. Cada amanecer duele porque nada cambia. Porque todo empeora. Porque la tiranía, esa que ya dura casi siete décadas, no solo mal gobierna, también asfixia.
Y lo más alarmante, nos estamos acostumbrando. Al apagón. A la escasez. Al abuso. A la humillación. A sobrevivir con migajas. A llorar en silencio.
Pero no todos duermen. Y eso también es resistencia.
A los que aún despiertos, por angustia, por miedo, por conciencia o por amor, le debo esta verdad y este post. Cuba necesita gritar lo que se le niega decir. Y el grito no puede esperar a mañana.
La activista Yamilka Lafita conocida en redes sociales como Lara Crofs, hace una magistral reflexión sobre la situación actual en la que se encuentra Cuba y el calvario diario por el que deben atravesar los cubanos, sin que el régimen comunista implemente una solución definitiva a la misma.
Cada día la salud física y mental de los cubanos se deteriora, entre las preocupaciones, los intensos apagones y la escasez de todo tipo de productos, sin ver una luz al final del túnel.
Post escrito por la activista cubana Yamilka Lafita en su perfil de Facebook conocida como Lara Crofs
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