Maduro pide desestimar el caso por falta de fondos

Maduro decía no tener dinero… pero pedía usar fondos ocultos para salvarse

El dictador venezolano Nicolás Maduro intenta frenar su juicio en EE. UU. mientras se derrumba el relato de “austeridad” que sostuvo durante años

Durante más de una década, Maduro repitió un mismo libreto: no hay dinero, el país está asfixiado por sanciones y la crisis es culpa de factores externos.

Sin embargo, los recientes movimientos judiciales en Estados Unidos exponen una contradicción difícil de ocultar: el propio Nicolás Maduro solicita acceso a fondos bloqueados en el extranjero para costear una defensa legal millonaria, desmontando el discurso de escasez que impuso a millones de venezolanos.

La solicitud judicial que desnuda el relato

El exgobernante venezolano Nicolás Maduro presentó una moción ante un tribunal federal de Manhattan para que se desestimen los cargos en su contra.

El argumento central: el Gobierno de Estados Unidos habría violado su derecho constitucional al debido proceso al bloquear los fondos destinados a pagar su defensa legal.

En el escrito, su abogado, Barry Pollack, sostuvo que Maduro no puede costear su defensa por cuenta propia y que, en su condición de “jefe de Estado”, le correspondería utilizar recursos del gobierno venezolano para ese fin.

Una afirmación que encendió las redes sociales por una razón evidente: ¿no era que no había dinero?

 

 

OFAC, sanciones y el doble estándar

La defensa alegó que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) autorizó inicialmente el pago de honorarios legales con fondos venezolanos, pero revocó el permiso pocas horas después y sin explicación pública.

Según el documento judicial, mientras sí se permitió el pago de los honorarios de Cilia Flores, esposa de Maduro y coacusada en el caso, al propio Maduro se le bloqueó el acceso a esos recursos.

La defensa calificó esta diferencia de trato como una violación grave al debido proceso.

Más allá del tecnicismo legal, el punto político es demoledor: Maduro admite implícitamente la existencia de fondos suficientes en el exterior, en contraste con el relato oficial que justificó recortes, hiperinflación y el colapso de servicios básicos en Venezuela.

Cargos que lo exponen a cadena perpetua

La acusación formal incluye narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de armas de guerra y colaboración con cárteles de la droga.

De ser declarado culpable, Maduro enfrentaría cadena perpetua.

Según la Fiscalía, el exmandatario habría ordenado secuestros, golpizas y asesinatos como parte de la estructura criminal que facilitó el envío de toneladas de cocaína. Pese a ello, Maduro insiste en declararse “presidente constitucional” y “prisionero de guerra”.

Las redes sociales estallan: “No había dinero… hasta que lo necesitó”

La reacción digital no se hizo esperar. En X, Instagram y Facebook, miles de usuarios ironizaron sobre la súbita aparición de fondos cuando el problema dejó de ser el pueblo y pasó a ser la libertad personal de Maduro.

Algunos de los mensajes más repetidos:

  • “No había dinero para hospitales, pero sí para abogados en Manhattan.”
  • “El socialismo es pobreza… hasta que te acusan en EE. UU.”
  • “Ahora entendemos dónde estaba el dinero que nunca llegó al pueblo.”

Analistas y activistas subrayaron la hipocresía de un régimen que criminalizó el dólar, persiguió a empresarios y empobreció salarios, mientras mantenía —según múltiples investigaciones— recursos y cuentas fuera del país.

Un juicio que también es político

Este proceso no solo pone a prueba la responsabilidad penal de Maduro, sino que desnuda la arquitectura de poder y corrupción que sostuvo su régimen.

El hombre que gobernó repitiendo que “no hay dinero” ahora pide acceso urgente a fondos internacionales para defenderse.

La narrativa se invierte: el problema nunca fue la falta de recursos, sino a quién servían.

El caso de Maduro avanza como uno de los procesos judiciales más relevantes contra un exgobernante latinoamericano en tribunales estadounidenses.

Más allá del veredicto final, una verdad ya quedó expuesta: el discurso de austeridad fue una herramienta política, no una realidad financiera.

Cuando la justicia toca la puerta, el dinero aparece. Y con él, la verdad que el poder intentó ocultar.

Fuentes

  1. https://www.reuters.com/world/americas/maduro-asks-us-judge-dismiss-charges-funding-defense
  2. https://www.nytimes.com/venezuela-maduro-us-charges-defense-funds

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