Embajadas en cuba activan planes de evacuación

Cuba al borde del colapso: embajadas y empresas activan planes de evacuación ante la presión de Estados Unidos

La crisis terminal del régimen cubano obliga a actores internacionales a prepararse para escenarios extremos tras 67 años de desastre político, económico y social

La Habana, Cuba. La palabra normalidad hace tiempo que desapareció del vocabulario cubano. Ahora también empieza a borrarse del lenguaje diplomático.

Embajadas y empresas extranjeras acreditadas en Cuba han comenzado a revisar, actualizar e incluso activar planes de contingencia y evacuación ante el agravamiento de la presión de Estados Unidos y el colapso estructural de la isla, resultado directo de casi siete décadas de un régimen que ha llevado al país a la ruina.

La preocupación se ha intensificado tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Washington, un hecho que sacudió el tablero geopolítico del Caribe y dejó al descubierto la extrema vulnerabilidad del régimen cubano, dependiente del apoyo energético y político de Caracas.

En este contexto, la posibilidad de una intervención estadounidense —militar o no— ya no se percibe como una hipótesis lejana, sino como un escenario que debe ser contemplado.

Un alto funcionario del Departamento de Estado, el subsecretario Christopher Landau, declaró recientemente que Estados Unidos aspira a que en 2026 los cubanos puedan ejercer sus libertades fundamentales, una afirmación que fue interpretada dentro y fuera de la isla como una señal inequívoca de que Washington considera agotado el ciclo del castrismo.

 

 

Diplomacia en modo emergencia

En La Habana, el nerviosismo es palpable. “Es nuestra responsabilidad preparar escenarios”, admitió una diplomática europea bajo condición de anonimato.

Cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos han reconocido que están actualizando planes de evacuación, verificando datos de sus ciudadanos residentes e incluso llamándolos uno por uno, una escena impensable hace apenas unos años, pero hoy casi rutinaria en la Cuba del apagón permanente.

Algunas legaciones diplomáticas se están pertrechando para resistir largos períodos sin electricidad, combustible ni agua, conscientes de que el deterioro económico —provocado por la ineficiencia del sistema y la corrupción estructural del Estado— puede derivar en situaciones de ingobernabilidad.

Otras embajadas, aunque por ahora no activan protocolos de salida, reconocen que permanecen en alerta constante, una muestra más del descrédito internacional de un régimen incapaz de garantizar siquiera los servicios básicos.

Empresas extranjeras: hacer maletas o asumir pérdidas

En el sector privado, el panorama no es mejor. Filiales de empresas internacionales han comenzado a replantear su permanencia en Cuba, atrapadas entre la incertidumbre geopolítica y una economía colapsada por apagones interminables, escasez de combustible y una cadena productiva rota.

Algunas compañías admiten disponer de reservas energéticas para sobrevivir a corto plazo, pero advierten que, si se interrumpen definitivamente los envíos desde Venezuela y México, mantener la producción será sencillamente imposible.

El caso más emblemático es el de la multinacional británica Unilever, que ya evacuó a las familias de sus trabajadores extranjeros, una señal clara de que el riesgo país ha alcanzado niveles críticos.

Washington sube el tono, La Habana paga las consecuencias

Desde la captura de Maduro el pasado 3 de enero, Estados Unidos ha endurecido su discurso y sus acciones contra Cuba, incluyendo el cierre del suministro de petróleo venezolano.

El presidente Donald Trump afirmó que la isla estaba “a punto de caer”, mientras que el secretario de Estado Marco Rubio fue aún más directo: “Si estuviera en La Habana, estaría preocupado”.

Estas declaraciones no hacen sino subrayar una realidad incómoda para el régimen: Cuba se encuentra en su peor crisis en décadas, no por presiones externas, sino por un modelo político y económico fracasado que durante 67 años ha reprimido, empobrecido y expulsado a su propio pueblo.

Las tensiones entre Washington y La Habana no son nuevas —Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles, el Mariel o el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate lo recuerdan—, pero expertos coinciden en que el momento actual es especialmente peligroso, porque combina una mayor determinación estadounidense con un Estado cubano prácticamente exhausto.

Redes sociales: “El régimen se cae solo”

Las reacciones en redes sociales no se han hecho esperar. Usuarios cubanos dentro y fuera de la isla coinciden en un diagnóstico lapidario: “No hace falta una intervención, el régimen se cae solo”, escribió un activista en X.

Otros señalan que el hecho de que embajadas y empresas preparen evacuaciones es una confirmación internacional del fracaso absoluto del sistema.

“Cuando hasta los diplomáticos hacen maletas, queda claro quién destruyó Cuba”, comentaba otro usuario. El sentimiento dominante es que el pueblo vuelve a pagar el precio de la incompetencia y el autoritarismo de una élite que se aferra al poder mientras el país se desmorona.

Fuentes

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