la turbina de ciego de avila

Varias generaciones de avileños guardan en la memoria algún recuerdo relacionado con “La Turbina”, sea una vivencia, pasajes de su historia o leyendas, trasmitidas de forma oral de abuelos a padres, y de estos a hijos. La turbina surge

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Nombre inicial

Su nombre inicial fue “La Balastera” o “Balastrera”. Con el empleo de turbinas para extraer el agua que se acumulaba diariamente en la cantera. Empezó a ser nombrada popularmente como “La Turbina”. Nombre que, tras muchas décadas, aún persiste. Se utilizó el ferrocarril para sacar el balasto desde su lugar de extracción, cada vez más profundo en la cantera (hoy La Turbina), hasta la superficie. Se emplearon los medios más modernos: líneas férreas, potentes locomotoras que arrastraban las planchas de carga, a cuyos lados se colocaban tablones para evitar la caída del material al suelo, y una retroexcavadora de vapor montada en raíles.

Compañía paga rescate

Cuando la cantera fue totalmente cubierta por las aguas, y en su fondo quedaron traviesas (polines) y raíles, la compañía americana no renunció a ellos. Aprovechando el hambre y las necesidades imperantes por entonces, y sin importarle la vida de los coterráneos, pagó por el rescate de esos materiales una miseria a gente humilde.

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La vivencia llegó de la narración en 1996 del negro Ángel (ya por esos años famoso carpintero en el Micro A): Por cierto, ya fallecido.

“(…) nos pagaban unos pocos centavos por cada pieza rescatada, para eso teníamos que bajar ¡a pulmón limpio! hasta el fondo, aguantar allí para amarrar la pieza y dar la señal para que la halaran desde la superficie y la metieran en un bote. ¡Aquello era una tragedia, pero había que guapear los kilos!”… Ángel el carpintero

De cantera a laguna

Cuentan que fue a partir de esos años y del ciclón de 1926 que se fueron ubicando enormes turbinas.  de mas altura que la de una persona, para sacar el agua y así poder seguir explotando la cantera. Pero que ya con el ciclón del 32, según lo contó en 1996 Manlio González Escalante, vecino del lugar y testigo presencial, tuvo que cesar la explotación de la cantera, pues las aguas pasaron a cubrirla totalmente.

Lugar de deportes náuticos

Hacia los años 40 y algunos de la década siguiente del pasado siglo “La Turbina” fue famosa como lugar de práctica de remos y de natación.

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Llegó a tener, según Isidoro Rodríguez Cardoso, más de una veintena de botes de remos, entre ellos el MACACEPI, cuyo nombre se debió a las iniciales de las maderas con las que estaba construido: majagua, caoba, cedro y pino. Allí existió el primer club avileño de natación, el Club de “La Turbina”, cuyo profesor fue Humberto Toledo.

La compañía ferroviaria acabó con el deporte: Tras cerca de 15 años de práctica deportiva en “La Turbina” la compañía ferroviaria quitó a los deportistas la nave que le había prestado durante todo ese tiempo, la que destruyó poco después.

Leyendas y folclor

Este lugar ha originado numerosas leyendas, todas relacionadas con ahogados y desaparecidos, lo que se atribuye a diversas causas. Se cuenta que por su proximidad a la “Zona de tolerancia” se dieron casos de prostitutas que en grupo salían en botes con hombres ebrios, y que al virarse aquel y ellas no saber nadar allí mismo perdieron su vida.

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Entre las leyendas están:

La del ahogado de “La Turbina”, la de la mujer que perdió a dos de sus hijos y también a su esposo en ese lugar (La maldición de La Turbina);

la de una pareja de novios que allí se ahogó (El lago del amor y de la muerte); y

la de una madre de agua o serpiente de gran tamaño que habita en su fondo y sale a matar personas (La madre de agua asesina de la Turbina).

En la tradición oral se afirma que hubo un tiempo en que para localizar a los ahogados se colocaba en el agua de La Turbina una tabla con una vela encendida encima, se ponía a navegar y donde se detenía la tabla pues allí mismo estaba el ahogado.

El primer ahogado:

Existen varias versiones, una es la de Arnaldo Aguilar y Álvaro Armengol: quienes afirman que el primero fue un joven de nombre Valentín, que era repartidor de cantinas del entonces café y restaurante “El Parque”.

Folclor

Sobre el folclor existen también varias e interesantes cuestiones. Una llega del recuerdo del avileño DrC. Enrique Sosa Rodríguez, Hijo Ilustre de la Ciudad y personalidad de la cultura cubana, a través del testimonio en 1996 de Norma Rojas, Directora Provincial de Patrimonioy estudiosa de esa materia: que en las cercanías de “La Turbina” existía una Ceiba enorme, que él conoció, en la que cada 4 de diciembre, día de Changó, se hacían celebraciones o toques de tambor.

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Otra es, según testimonios en ese mismo año de Norma y Ana Rita Hortelano, también profunda conocedora de la materia, que “La Turbina” es lugar al que se llevan ofrendas, ritual que comenzó la santera mayor María Silvia Cabello, hija de Oggún, de reconocido prestigio en la ciudad, ya fallecida.

Inundaciones

Desde el pasado siglo, y ya en este XXI (2008), son famosas las inundaciones de “La Turbina” y sus consecuencias para la ciudad. Se producen con ciclones y grandes temporales, con los cuales arriba a la misma una gran masa de agua que procedente de la zona norte del territorio avileño, a decenas de kilómetros, va en tránsito hacia la zona baja del sur.

Muchas calles, en especial las más cercanas a “La Turbina”, y que corren de norte a sur, se transforman —durante varias horas en ríos de fuerte caudal. En algunos lugares alcanzan un metro o mas de altura, por los que se ha llegado a ver balsas donde mas de uno se ha atrevido a usar.

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Un sobreviviente

A fines del pasado siglo, en medio de un fuerte temporal con el que subieron peligrosamente las aguas en “La Turbina”, se lanzó a “disfrutarlas” un hombre en estado de embriaguez. La fuerte corriente lo arrastró al aliviadero de su extremo suroeste, cerca de la actual rotonda, tubería cuyo alto extraordinario le favoreció hacer el recorrido subterráneo de la ciudad hasta salir “vivito y coleando” por el desagüe existente en su extremo

De La Turbina al Parque de la Ciudad

Tal como “La Turbina” es prodigio de la naturaleza y el hombre, este último, con inteligencia, voluntad, amor a su pueblo y gran sacrificio, ha sido capaz en este siglo XXI de construir allí el “Parque de la Ciudad”. Con su malecón, parques de diversiones para niños y numerosas instalaciones para el disfrute de adultos. Así logró hacerse realidad “El sueño de lo imposible”, que sobrepasó todo lo imaginado y lo no imaginado en el siglo anterior.

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Tomado de

Cabrera Sánchez, Ángel E. La Turbina: un símbolo de Ciego de Ávila. Ciego de Ávila : Oficina del Historiador de la Ciudad, Archivo Histórico Provincial. 1996. y  pagina  EcuRed

 

 

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