Se trata de una mansión medieval muy bien conservada, que está a 25 kilómetros al noreste de Brasov, en Bran. El castillo del conde dracula, esta rodeado de un aura de misterio y leyenda en torno al mito de Drácula de Bram Stoker, esta imponente mansión es un lugar de paso obligatorio para los que siguen la Ruta de Drácula por Transilvania.

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El castillo del conde dracula

Construido en lo alto de una roca de 200 metros de altura. El Castillo del conde Drácula impresiona por sus torres y torreones. Fue construido en el sitio donde se encontraba una fortaleza de la época de los Caballeros Teutónicos de 1212, y fue documentado por primera vez en una acta que emitió Luis I de Hungría en 1377 en la que concedía a los sajones de Kronstadt (Brasov) el privilegio de construir la Ciudadela.

A pesar de que Stoker no conocía Transilvania, el escritor irlandés se basó en la investigación y en su imaginación para crear el lugar donde vivía el personaje del Conde Drácula, que se asemeja mucho a esta mansión.

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Realidad

El personaje histórico Vlad Dracul, Vlad el empalador nunca habitó el castillo. El éxito de la novela de Bram Stoker ha servido para que actualmente esté en todas las rutas turísticas del país, y por supuesto las de Transilvania y el propio Drácula.

Leyenda del Conde de Drácula

Muchos turistas, claro está, acuden a este lugar intrigados por el gran misterio del supuesto Conde de Drácula. El Conde de Drácula es un personaje de la novela Drácula de Bram Stocker. Stocker lo creó inspirándose en el personaje de la vida real conocido como Vlad el Empalador. Vlad, en la vida real, vendría a ser el Drácula de la novela.

Vlad III o Vlad Tepes, nacido como Vlad Draculea, fue el antiguo príncipe de Valaquia hoy el sur de Rumanía. Gran luchador, se volvió famoso por la forma en cómo castigaba a sus enemigos, por lo que se ganó el nombre de El Empalador. Sanguinario y sádico, almorzaba mientras veía cómo a sus enemigos les atravesaban un largo tubo de madera por todo el cuerpo. Ellos, podían quedar vivos, retorciéndose de dolor y desangrándose por un par de días, para el deleite de Vlad.

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Por ello, Stocker lo asoció con el imaginario Conde de Drácula, conocido vampiro sangriento que acechaba sin piedad a sus víctimas.

No existe evidencia alguna de que Vlad III haya vivido en el Castillo de Bran. La historia que más se acerca a eso es que El Empalador pasó solo dos días en el castillo, cuando lo capturaron sus enemigos y lo encerraron en una mazmorra.

En realidad, existe un detalle que sí relaciona al Castillo de Bran con la novela de Bram Stocker,  la arquitectura y los interiores del castillo. Aunque Bran Stocker nunca en su vida viajó a Rumanía, a través de historias que le fueron contadas y distintos libros, pudo conocer sus interiores e inspirarse así para su novela, en donde describe al Castillo de Drácula con los mismos rasgos que el real Castillo de Bran.

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e-mail: yanetariasp71@yahoo.com

 

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