La caverna Malham está cerca del Mar Muerto. Los exploradores trabajaron bajo tierra por estrechos canales y con la amenaza de las estalactitas sobre sus cabezas.

La naturaleza es caprichosa y sabia a la vez, a cada momento nos deja maravillados con sus caprichos y formas diferentes de crear lugares que no dejan de sacarnos del asombro.

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Es oficial: la cueva Malham, de diez kilómetros de longitud y ubicada en la región del Mar Muerto, es la cueva de sal más larga del mundo.

El impactante anuncio fue realizado tras la reciente expedición internacional de cartografía dirigida por el Centro de Investigación de Cuevas de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Club de Exploradores de Cuevas de Israel y el Club Speleo de Bulgaria junto con 80 espeleólogos locales, de Bulgaria, Francia, Reino Unido, Croacia, Rumania. Alemania y la República Checa.

 

La cueva Malham fue inicialmente descubierta por el Centro de Investigación de las Cuevas en la década de 1980 dentro del Monte Sodoma. Ubicada 170 metros bajo el nivel del mar en el extremo sudoeste del Mar Muerto, esta montaña está compuesta enteramente de sal debajo de una capa delgada de roca.

Otros descubrimientos

Desde entonces, otras expediciones fueron encontrando más de cien cuevas de sal en el interior de la montaña, la más larga de las cuales mide 5.685 metros y se remonta a aproximadamente 7.000 años atrás.

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Cada invierno, las tormentas de lluvia disuelven más sal y crean nuevos pasajes. Así fue que cuando las expediciones internacionales regresaron a Malham en 2018 y 2019, descubrieron que la cueva ya tenía una longitud de dos dígitos, lo que le permitía superar el tamaño récord de la Cueva de los Tres Desnudos en la Isla Qeshm, de Irán (6.580 metros de largo).

“Treinta años atrás, cuando examinamos a Malham, usamos cintas métricas y brújulas. Ahora tenemos tecnología láser que transmite las mediciones de forma directa a nuestros iPhones», explicó el profesor Amos Frumkin, director del Centro de Investigación de Cuevas del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Su colega Efraim Cohen agregó que mapear la cueva Malham llevó mucho trabajo. “Los espeleólogos trabajamos diez horas bajo tierra, arrastrándonos a través de canales de sal helados, evitando por poco las estalactitas de sal y los cristales de sal. Allá abajo se sentía como otro planeta”.

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Actualmente, el equipo investigador se encuentra procesando los datos finales de la última expedición para crear un mapa electrónico de la cueva y publicar sus hallazgos.

Cohen dijo que el siguiente paso es mapear los lugares más estrechos y los más difíciles de alcanzar. «Cuando terminemos, es probable que agreguemos unos cientos de metros a la impresionante longitud de diez kilómetros de Malham», finalizó.

Fuente de la información: Israel21c

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Por Editorial

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