China bajo la lupa nuclear: acusaciones de oportunismo y expansión sin control
Washington denuncia una acumulación masiva de armas nucleares mientras Pekín niega responsabilidades y evade compromisos internacionales
Estados Unidos lanzó una nueva y contundente acusación contra China, señalándola de llevar a cabo una “acumulación masiva y deliberada” de armas nucleares, una estrategia que, según Washington, busca equiparar su arsenal al de las dos mayores potencias nucleares del planeta: Estados Unidos y Rusia.
La denuncia se produce en un momento especialmente delicado para la seguridad global, marcado por la ausencia de acuerdos vigentes de control armamentístico entre las grandes potencias.
El señalamiento fue realizado por el subsecretario de Estado para el Control de Armamento, Thomas DiNanno, durante una sesión de la Conferencia de Desarme de la ONU en Ginebra.
Según el funcionario, el crecimiento del arsenal chino se ha desarrollado de forma opaca, sin límites verificables y al margen de cualquier marco legal internacional, reflejando un cambio profundo en el equilibrio estratégico mundial en los últimos 15 años.
China y el vacío legal: una oportunidad bien aprovechada
DiNanno recordó que tras la firma del tratado START III en 2010, Estados Unidos y Rusia redujeron significativamente sus arsenales estratégicos, alcanzando mínimos históricos. En ese contexto, China contaba con un arsenal nuclear limitado, alineado con su doctrina tradicional de disuasión mínima.
Sin embargo, la situación cambió radicalmente. Según Washington, Pekín aprovechó las restricciones legalmente vinculantes impuestas a las potencias occidentales para expandir su capacidad nuclear a su propio ritmo, sin transparencia ni supervisión internacional.
Esta estrategia oportunista comenzó a generar alarma ya durante el primer mandato del expresidente Donald Trump y hoy se considera una amenaza directa a la estabilidad global.
Estados Unidos estima que China podría superar las 1.000 ojivas nucleares antes de 2030, un crecimiento que, de confirmarse, modificaría de forma irreversible el mapa del poder nuclear mundial.
Críticas por la falta de transparencia y el respaldo ruso
El representante estadounidense también denunció el doble rasero que impera en los foros internacionales: mientras a otros países se les exige rendición de cuentas, China rechaza inspecciones, niega evidencias y continúa desarrollando armamento nuclear con el respaldo indirecto de Rusia, una alianza que inquieta a las democracias occidentales.
La expiración del tratado START III agrava aún más el escenario, dejando al mundo sin un mecanismo clave de control entre las mayores potencias nucleares, justo cuando Pekín acelera su expansión militar.
Pekín responde: negación y contraataque
Desde el lado chino, la reacción no se hizo esperar. Jian Shen, embajador adjunto de China ante la ONU en Ginebra, calificó las acusaciones estadounidenses como una “narrativa falsa” y trasladó la responsabilidad de la carrera armamentística a Washington.
Según el diplomático, Estados Unidos es el verdadero culpable del deterioro del equilibrio nuclear global, al invertir miles de millones de dólares en el desarrollo de nuevas armas. Pekín insiste en que no busca competir en número, alcance ni capacidad nuclear y que no tiene intención de iniciar una carrera armamentística.
Reacciones en redes sociales: desconfianza y preocupación global
Las acusaciones y desmentidos generaron una intensa reacción en redes sociales. Analistas, expertos en seguridad y ciudadanos de distintos países expresaron su preocupación por la falta de transparencia de China, señalando que su discurso pacifista contrasta con la magnitud de su expansión militar.
Otros usuarios denunciaron el oportunismo estratégico de Pekín, acusándola de beneficiarse del autocontrol occidental mientras consolida su poder sin asumir compromisos equivalentes.
También surgieron voces críticas hacia la ONU, cuestionando su capacidad real para frenar una nueva carrera armamentística en un mundo cada vez más polarizado.
Un futuro nuclear cada vez más incierto
El pulso entre Estados Unidos y China no solo redefine la geopolítica actual, sino que expone la fragilidad del sistema internacional de control de armas.
Mientras Pekín niega intenciones agresivas, sus acciones alimentan la desconfianza y refuerzan la percepción de una estrategia calculada para ganar ventaja en un escenario sin reglas claras.
El riesgo, como advierten numerosos expertos, es que el silencio y la ambigüedad terminen hablando más alto que los discursos diplomáticos.
Fuentes
- Reuters – Estados Unidos acusa a China de pruebas nucleares secretas mientras pide un amplio nuevo tratado de armas tras el nuevo START
- EFE – Estados Unidos acusa a China de «acumulación masiva» de armas nucleares
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