Salario “descentralizado” en Cuba: más control, menos sueldo y nuevas puertas a la corrupción
Cuando el Salario cambia de nombre, pero no de dueño
El régimen cubano ha vuelto a presentar como “reforma” lo que muchos trabajadores identifican como otro experimento fallido con el Salario.
El recién anunciado Decreto 138/2025, que introduce un sistema de salario “descentralizado” en las empresas estatales, ha sido recibido con desconfianza, ironía y abierto rechazo en redes sociales.
Para miles de cubanos, no se trata de una mejora, sino de una nueva herramienta de discrecionalidad, corrupción y control político.
El Decreto 138/2025: redefinir el Salario sin tocar el poder
Publicado en la Gaceta Oficial del 20 de diciembre, el Decreto 138/2025 deroga el Decreto 87/2023 y plantea un modelo de descentralización condicionada del Salario, supuestamente orientado a vincular los ingresos del trabajador con la productividad y la eficiencia económica.
En teoría, las empresas estatales podrán diseñar sus propios sistemas salariales. En la práctica, el Estado sigue decidiendo cuánto, cuándo y quién puede cobrar más.
Salario “autónomo”, pero vigilado
El decreto establece que las empresas podrán definir:
- Escalas de salario
- Salario por complejidad del trabajo
- Pagos por rendimiento
- Pagos adicionales
- Formas de retribución
“El salario debe reflejar el aporte individual del trabajador”, señala el Artículo 3.
Pero ese diseño salarial debe pasar por el Consejo de Dirección, el sindicato oficialista y quedar refrendado en el Convenio Colectivo de Trabajo.
Autonomía, sí… pero con lupa, candado y permiso previo.
Además, el salario no puede ser inferior al salario mínimo nacional ni al salario básico del año anterior para el mismo cargo. Un “consuelo legal” que no compensa la pérdida real del poder adquisitivo.
Principios bonitos, Salario miserable
El régimen enumera cinco principios para justificar la reforma del Salario:
- Igualdad
- Diferenciación
- Proporcionalidad
- Dinamismo
- Protección mínima
“El salario se fija en correspondencia con los resultados de la empresa”, afirma el decreto. Y ahí está el problema: el trabajador paga las ineficiencias estructurales del sistema, aunque no tenga ninguna capacidad de decisión.
Pagos adicionales: incentivos con techo bajo
El nuevo modelo permite pagos extra por antigüedad, desempeño o conocimientos adicionales, pero con un límite: no pueden superar el 50 % del salario escala y deben tener respaldo financiero comprobado.
También se mantiene el pago por resultados y a destajo, que debe representar al menos el 30 % del fondo de salario. En redes sociales, muchos trabajadores reaccionaron con sarcasmo:
“¿Productividad sin insumos, sin electricidad y sin transporte? El Salario aquí depende más del milagro que del esfuerzo”.
Utilidades: el Salario que nunca llega
El decreto autoriza la distribución de utilidades, pero bajo condiciones casi imposibles:
- No tener deudas fiscales
- Auditorías sin observaciones
- Cumplir primero con el aporte al Estado
Estos pagos no se consideran salario, no cotizan a la seguridad social y están sujetos a impuestos. Un usuario resumió el sentimiento general:
“Primero el Estado se queda con todo y después, si sobra algo, hablamos del Salario”.
Reservas voluntarias: discrecionalidad total
Las empresas podrán crear reservas con utilidades retenidas para vivienda, estímulos, investigación o “responsabilidad social”. Pero todo requiere aprobación superior y planes financieros validados.
En la práctica, esto convierte al director de la empresa en árbitro del Salario y los beneficios, una figura ya asociada en Cuba con favoritismos, amiguismo y corrupción.
“Ahora el Salario depende de caerle bien al jefe”, escribió un trabajador desde Holguín.
El Salario bajo control político
Pese al discurso de descentralización, el Decreto 138/2025 deja claro que:
- Las empresas solo pagan más si aportan más al Estado.
- Auditorías negativas bloquean pagos, aunque el trabajador no sea responsable.
- El salario del jefe puede superar los topes por decisión superior.
- Sectores no rentables quedan condenados a salarios estancados.
En otras palabras: el Salario sigue siendo un instrumento de control, no de justicia laboral.
Reacciones en redes: descreimiento total
Las redes sociales reflejan el profundo escepticismo popular:
“Cambian el nombre del Salario, pero el hambre sigue igual”, comentó una enfermera.
“Más trabajo, más exigencias y el mismo Salario miserable”, escribió un obrero en Santiago.
“Descentralizan el Salario, pero centralizan el dinero”, ironizó un economista.
Un Salario con grilletes
El Decreto 138/2025 intenta modernizar el discurso sobre el Salario, pero no rompe con el modelo comunista de control absoluto. Traslada la presión a las empresas y a los trabajadores, mientras el Estado conserva el poder real sobre los ingresos.
En Cuba, el problema no es cómo se calcula el Salario, sino quién decide y para quién trabaja el sistema. Y mientras esa respuesta siga siendo “para el régimen”, ningún decreto logrará motivar a un trabajador que ya no cree en promesas, solo en sobrevivir.
Te puede interesar leer: Marrero y el billón invisible: cifras millonarias, apagones reales
Si tienes algo que reportar escríbenos a: info@conocercuba.net
Síguenos en nuestro canal de WhatsApp, Clic Aquí
Nota: Por favor comparte esta información a través de tus redes sociales y lleguemos a más personas, rompamos el cerco de censura de los medios tradicionalistas.
DONACION:
Conocer Cuba Noticias es un medio de noticias independiente, no respondemos a ningún gobierno u organización, solo nos mantenemos a través de los anuncios de Google y de donaciones de nuestros lectores, por lo que si decides hacer una donación nos estarías ayudando a mantener esta plataforma de noticias.
