El SMO cobra otra vida: una tragedia que despierta exigencias de cambio
La denuncia de Lara Crofs sobre otra muerte en el SMO
Otro joven muerto en el SMO, la opositora Yamilka Lafita —más conocida en redes como Lara Crofs— ha hecho una denuncia que ha encendido la opinión pública cubana, la muerte del joven Antonio Rassi, de apenas 18 años.
Esta muerte tuvo lugar el 18 de agosto de 2025 mientras cumplía el Servicio Militar Obligatorio (SMO) en la Unidad Militar El Calvario, en La Habana.
Según testimonios de compañeros y familiares, Antonio estaba claramente en deterioro físico y mental: descuidado en su higiene, desorientado y, lo más grave, armado pese a no estar psicológicamente apto.
En un trágico desenlace, el joven se suicidó con su arma reglamentaria, en lo que se interpreta como resultado de «una presión insoportable», como bien lo plantea la denuncia de Lafita.

Captura de pantalla de la denuncia interpuesta por la opositora Yamilka Lafita en Facebook
Un patrón alarmante: no es un caso aislado
Muertes consecutivas
Con el fallecimiento de Antonio, ya suman denuncias de al menos 15 muertes en lo que va de 2025 durante el cumplimiento del SMO, según datos de organizaciones independientes como Cubalex.
En otra voz reconocida, el activista Alfredo González reporta que siete muertos solo entre julio y agosto, incluidas muertes por accidentes, negligencia médica, disparos, autolesiones e infartos.
Antecedente reciente
No es la primera vez que tragedias como esta empañan el SMO: en enero de 2025, una explosión en un almacén de municiones en Holguín cobró la vida de 9 jóvenes soldados recién incorporados.
Eso solo refuerza la idea de que este sistema enfrenta peligros frecuentes, desde accidentes hasta problemas estructurales.
El Estado en silencio: negligencia institucional
Sin respuestas oficiales
A pesar de la gravedad de los hechos, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) no ha emitido declaración alguna para aclarar ninguno de los casos recientes. Tampoco se aprecian investigaciones públicas o sanciones, alimentando la indignación popular.
Maltrato sistemático
Activistas y familiares denuncian que el SMO se ha desvirtuado —en lugar de ser una etapa formativa— en un ambiente de abandono, negligencia médica, riesgo físico constante y deshumanización de los reclutas. El gobierno, lejos de proteger, parece seguir haciendo “oídos sordos” ante el dolor creciente.
Voces del pueblo: un clamor que resuena
Redes y protestas sociales
En redes sociales y espacios comunitarios resuena un grito unísono: «¡No más servicio militar obligatorio!». La voz de Mabel Morales es solo una entre muchas que demandan el fin de una práctica que, en vez de formar patriotas, está destruyendo vidas.
Activismo e indignación
Alfredo González, padre de un joven fallecido en 2021, es una figura clave en el activismo contra el SMO. Ha cuestionado duramente:
“¿Cuántas muertes más van a ser necesarias para que acepten que son demasiadas?”
Para familias y activistas, cada nuevo caso remarca que el sistema no solo falla, sino que viola el derecho a una vida digna.
¿Hasta cuándo se tolerará esta tragedia?
La muerte de Antonio Rassi no es un episodio aislado, sino un símbolo de un sistema militar que, lejos de servir, reprime, daña y silencia. Con al menos 15 muertes documentadas en 2025, y antecedentes que incluyen explosiones fatales y negligencia mortal, la realidad es clara: el SMO cubano está fallando estrepitosamente a los jóvenes bajo su cargo.
El silencio oficial y la falta de transparencia solo amplifican el sufrimiento. Mientras tanto, voces dentro y fuera de la Isla alzan su grito: es hora de exigir reforma profunda o, en su defecto, el fin del Servicio Militar Obligatorio. El país merece un sistema que forme ciudadanos, no tumbas.
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