Sangrienta jornada en Colombia: atentados dejan 18 muertos y exponen el fracaso de la estrategia de Petro
Dos ataques simultáneos estremecen a Colombia
Colombia vivió este jueves 21 de agosto de 2025 una de las jornadas más violentas de los últimos años, con dos atentados que llevan al país en retroceso.
Un camión cargado de explosivos estalló en una calle concurrida de Cali, mientras en Antioquia un ataque con drones y fusiles contra la Policía derribó un helicóptero y dejó 12 agentes muertos.
El saldo total asciende a 18 fallecidos y decenas de heridos, en un escenario que refleja la fragilidad de la seguridad nacional.
Terror en Cali: explosión frente a escuela militar
El ataque en Cali, Colombia, ocurrió cerca de una escuela militar de aviación y dejó seis muertos y más de 60 heridos, según la Defensoría del Pueblo.
Imágenes en redes sociales muestran vehículos incendiados, casas destruidas y escenas de pánico entre los habitantes. La alcaldía ordenó la militarización de la ciudad, que se vio sumida en el caos durante la tarde del jueves.
Antioquia bajo fuego: drones y fusiles contra la Policía
En paralelo, una facción armada liderada por alias Calarcá ejecutó un ataque en Antioquia contra un escuadrón de la Policía dedicado a operaciones de erradicación de narcocultivos.
Utilizando fusiles de asalto y un dron cargado con explosivos, los atacantes derribaron un helicóptero, dejando 12 agentes muertos.
El regreso del miedo y la sombra de las disidencias de Colombia
El Estado Mayor Central (EMC) de Colombia, al mando de alias Iván Mordisco, y otra facción de disidentes de las FARC encabezada por Calarcá, fueron señalados como responsables de los ataques.
Ambos grupos rechazaron el acuerdo de paz de 2016 y han extendido su control en regiones clave, alimentados por el lucrativo negocio del narcotráfico.
La debilidad de las negociaciones de paz
El gobierno de Gustavo Petro, el primero de izquierda en la historia de Colombia, ha intentado negociar con estas disidencias, pero los procesos están prácticamente en punto muerto. Mordisco se retiró de la mesa en 2024, mientras las conversaciones con Calarcá no muestran avances significativos.
Petro, tras los ataques, pidió a la comunidad internacional declarar a las disidencias de las FARC y al Clan del Golfo como “organizaciones terroristas”.
Sin embargo, expertos señalan que sus políticas de paz total han perdido credibilidad y los grupos armados aprovechan el vacío estatal en las regiones más conflictivas.
Una estrategia fallida
Desde su llegada a la presidencia de Colombia en 2022, Petro apostó por una salida negociada al conflicto, pero la falta de resultados es evidente. Las disidencias no solo han aumentado su capacidad de fuego, sino que ahora emplean drones con explosivos, una táctica cada vez más recurrente y devastadora.
Mientras tanto, los asesinatos de líderes sociales, las masacres y los atentados han recrudecido. La reciente muerte del candidato presidencial Miguel Uribe Turbay en un atentado el 11 de agosto de 2025 mostró que la violencia amenaza incluso el proceso electoral del próximo año.
Una nación en riesgo de retroceder
El acuerdo de paz de 2016, que en su momento fue celebrado como un triunfo histórico, parece diluirse ante la incapacidad del Estado para garantizar seguridad y presencia institucional en las zonas más afectadas.
Los atentados de Cali y Antioquia confirman que Colombia atraviesa una de sus peores crisis de seguridad en la última década, y ponen en entredicho el liderazgo de Gustavo Petro y la viabilidad de su proyecto de “paz total”.
Con información de EFE
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