Régimen de Cuba forma su pataleteo con designación de Payá como miembro del CIDH
“El régimen de Cuba y en especial el canciller Bruno Rodríguez han quedado ardidos con la elección de Rosa María Payá como miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA”
El régimen de Cuba y en especial el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla se han tirado al suelo escenificando una perreta de niños malcriados tras conocerse de la elección de la opositora Rosa María Payá, quien fue electa este viernes como miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
Esta elección cambia totalmente el panorama de una comisión antes dirigida por socialistas de izquierda, quienes, en complicidad con el régimen castrista, trataban con pañitos tibios a la dictadura en la isla.
La OEA eligió este viernes a la opositora cubana Rosa María Payá como nueva integrante de la CIDH, lo cual se convierte en un hito histórico que marca un punto de inflexión tanto en la representación dentro del organismo como en la lucha por los derechos humanos en el continente.
Sin embargo, como es costumbre del régimen comunista cuando algo no les conviene, los ataques e improperios contra la activista cubana no se hicieron esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, publicó un comunicado donde cataloga de mercenaria a Payá.
El comunicado del régimen comunista asegura que la elección de Payá fue obra del Secretario de Estado Marco Rubio, quien “intentar convertir a una sobresaliente integrante de su nómina de asalariados defensores del bloqueo y de la agresión a Cuba”.
Para tales fines, explica el comunicado publicado por los medios oficialistas, Rubio utilizó la amenaza y presiones, así como el chantaje de reducir recortes en el presupuesto de programas de cooperación en el hemisferio.
El portavoz del régimen comunista, Bruno Rodríguez Parrilla, fue uno de los que entró en colera desacreditando las votaciones llevadas a cabo este viernes en asamblea de la OEA.
“Secretario de Estado #EEUU, con su delirante obsesión anticubana y desprecio a Nuestra América, impuso en CIDH a una de sus empleadas preferidas para defender políticas de coerción universalmente rechazadas”, escribió Rodríguez en su acostumbrada perreta que es el hazme reír de millones de cubanos.
1/ Secretario de Estado #EEUU, con su delirante obsesión anticubana y desprecio a Nuestra América, impuso en CIDH a una de sus empleadas preferidas para defender políticas de coerción universalmente rechazadas.#Cuba no reconoce autoridad alguna de OEA ni de sus instituciones. https://t.co/xzw1rHicoN
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) June 27, 2025
Asimismo, el comunicado del régimen comunista cuestiona los conocimientos de Payá sobre normas, jurisprudencia o doctrina internacional de Derechos Humanos y expresa su «preocupación debido a que su actividad política puede poner en duda apariencia de independencia».
“El Secretario de Estado, con su delirante obsesión anticubana y su desprecio hacia Nuestra América, consigue la imposición de una de sus empleadas preferidas paras defender políticas de coerción que son universalmente rechazadas”, resalta el comunicado publicado por el régimen comunista.
Según expresa el régimen, la elección de Payá como Comisionada de la CIDH, demuestra que las relaciones hemisféricas necesitan una transformación profunda.
De igual forma, el canciller Rodríguez, aformó que estas transformaciones deben tener como base el respeto a la soberanía y la libre determinación de los pueblos, sin embargo, omitió decir como son violadas constantemente la soberanía del pueblo cubano y su auto determinación de poder elegir en que partido o que gobierno tener de forma libre y soberana.
Finalmente el régimen de Cuba reiteró que no reconoce, ni reconocerá autoridad moral o legal alguna a la OEA ni a ninguno de sus funcionarios y órganos subsidiarios o autónomos.
El régimen castrista en su conocida forma de actuar, de forma conveniente, vuelve a mostrar su verdadera cara, tratando de imponer ante el mundo una realidad en la isla que no existe y que ellos pretenden mantener por la fuerza como lo han hecho durante 66 años.
Un gobierno que no tiene el valor de permitir la libre asociación de los cubanos para formar otros partidos y que censura el pensamiento de los cubanos, para evitar voces que discrepen de su fallida política, no tiene la moral para exigir ningún tipo de claridad, con un gobierno turbio como el de ellos.
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